Miguel Armijo -'Neolaudia' y 'NegocioFranquicia'

Miguel Armijo Herrera nació hace 51 años en Granada. Aunque criado en Salamanca,  se describe como una persona de sentimiento totalmente andaluz (padre nerjeño y madre cordobesa).

Actualmente es empresario, en sociedades —con diferentes porcentajes y volúmenes de negocio de diversos sectores.

Con la tenacidad en el ADN

Inicié como emprendedor y empresario por vocación y necesidad. Mi madre, mi abuelo Enrique, varios de mis tíos, y sobre todo mi padre —profesor de Universidad y Médico Catedrático en Dermatología—, fueron quienes me infundieron que para crecer y superarse hay que dedicarse mucho y bien a lo que hagas. Y así fue como empecé.

Estudié Ciencias Empresariales en la Universidad de Salamanca. En tercero de carrera, salieron plazas para trabajar de becario en dos entidades de crédito de Castilla y León. Mandé solicitud a ambas, y la que primero me llamó fue Banco Castilla —del entonces Grupo Banco Popular—. 

Así empecé en la banca, donde no esperaba estar más que ese verano…. y como tantas veces en mi vida, «me equivoqué».

Miguel de pequeño, en familia.

Fueron jornadas de más de 12 horas; muchos días por varias ciudades y pueblos de Castilla y León, donde además de aprender el negocio bancario, aprendí a tratar a la gente. Trabajé con personas de todos los estratos y aprendí a no dejarme impresionar —ni para bien ni para mal— por una cara, vestimenta o incluso un balance sin más.

En todo hay que ahondar para saber la realidad de cada persona y empresa, y entender los porqués de cada cual.

Así estuve casi 15 años, empezando de mero becario, pasando por auxiliar administrativo, apoderado, director de Sucursal y acabando mis últimos años como Director Regional de una Caja de Ahorros.

Volviendo a comenzar

En el 2007, con la crisis, cierro mi etapa en banca. Como se dice, me encontré en la calle. Entonces, unos grandes amigos me animan a crear con ellos una línea de jamones ibéricos de Guijuelo. Ellos, me dicen, saben criarlos; y, seguro que a mí se me da bien la parte comercial y la financiera. Así nace Jamones Dehesa Charra.

Antes de concretarlo, tuve que espantar mis propios fantasmas y barreras limitantes. Por ese entonces, creía que no sabría hacer nada más que ser bancario.

Como tantas veces, esto me lo quité a base de necesidad. Era una época en la que por mi estatus anterior y la gran crisis no iba a encontrar trabajo en banca, pero mi familia me necesitaba. Así que poco a poco fui descubriendo que sabía hacer muchas cosas, que el mundo empresarial era lo que en verdad me llenaba y con lo que hoy sigo disfrutando muchísimo.

Por otro lado, esos 15 años dedicado al mundo bancario no fueron en vano. Trasladé los conocimientos adquiridos, no solo a mis propios emprendimientos, sino a terceros. Comencé a brindar servicios de Consultoría —Neolaudia y NegocioFranquicia—, ya que en el trato diario con decenas de empresas y empresarios desarrollé habilidades para valorar, estructurar y potenciar cualquier proyecto enfocado hacia una visión de crecimiento o asentamiento de franquicia.

Afortunadamente, son emprendimientos que siguen creciendo, tanto en facturación como en recursos. Dehesa Charra ya está ampliando mercado a otras áreas de negocio y zonas geográficas. Mientras que Neolaudia está incorporando nuevos asociados especializados en ámbitos muy diversos de empresa.  Espero que ambas sigan en este mundo empresarial durante muchos años más.

Un referente de la filosofía BNI

En Mayo, se cumplieron 10 años desde que tropecé con BNI, y por supuesto, espero estar, al menos, otros 10 más. Siempre basé mi trabajo y mi vida personal en las buenas relaciones y en una relación estrecha con todas las personas con las que me rodeo, ya sea a nivel personal o profesional. Y BNI está muy enfocado a esa área que me encanta: el Marketing Relacional y la formación. Es networking activo.

Me encanta ayudar y ser ayudado.

Realmente, el Marketing Relacional de confianza abre muchas y más seguras puertas que el ir «dando palos de ciego o puerta fría». Si vas creando una buena reputación y credibilidad, al final el esfuerzo es menor para conseguir contactos, que al no ser fríos, permite cerrar mejor las ventas.

En BNI es como si tuviera un equipo de comerciales —ya somos más de 270.000 miembros en todo el mundo—, donde si yo les aportaba a ellos, ellos harían lo mismo conmigo. Pura lógica, ¿no?

Y para concluir

Con todo, me queda poco tiempo libre. Éste lo dedico a mis amigos, familia casado y con 2 hijos de 24 y 21 años; con lo que he superado uno de mis hitos de vida, que era llevarlos a su mayoría de edad, a estar en contacto con la naturaleza; y a pensar en cómo seguir haciéndome mejor persona.

La familia, lo más importante.

Si me preguntaran cuál ha sido la mayor gratificación de estos años de trabajo, respondería:

El crear riqueza para la sociedad y el ver que con esfuerzo y trabajo como siempre me enseñaron mis padres y bien rodeado de gente que cree en ti y tú en ellos; crecen los proyectos, pasando a ser realidades.

Por eso aconsejo a los emprendedores que crean en ellos mismos, que busquen la excelencia y que se asesoren de los mejores y de los que más confíen. Y que siempre, siempre, piensen que después de una caída, lo siguiente es levantarse para ser mejor.

¿Quieres contarnos tu historia? Escríbenos a creatividad@proyect360.es  ¡Estaremos encantados de compartirla con emprendedores de todo el mundo!

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